Pequeño homenaje a Ricardo Vilca

¡No lo puedo creer! Últimamente no puedo creer en la muerte. Me entero que se mueren grosos, maestros (míos o de la vida) y no cabe en la mente. Para mí siguen ahí, en donde los vi por última vez. En marzo tuve el agrado de verlo personalmente en el Festival de Mar del Plata. Era uno de esos días en que en la oficina me quemaban la cabeza y ya no sabía donde meterme. Salí, me escapé, y caminé mirando por los ventanales del Provincial. En eso siento una música hermosa... iba justo con mi momento de escapismo mental. Me acerco y era Vilca probando sonido. Me quedé no sé cuánto tiempo ahí. Recuerdo una sensación de paz que venía de otro lado, otra dimensión, presente en esa dimensión de agobio festivalero. Miraba el mar, la luz intensa que entraba por la ventana encandilándome, las cortinas de pana, y esos ambientes enormes en penumbra... y el maestro tocando ahí al lado. Cuando termina. me acerco emocionada a saludarlo. "Gracias maestro" (no sé, pero sentí la necesidad de llama...