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Mostrando las entradas de marzo, 2008

Sueño de anoche, fresquito, fresquito.

Estaba yo en un campo, con mucho pasto verde brillante, al borde de un bosque. Estaba con Soledad, y Yamila. A Sole o a Ange se le había perdido algo y lo estábamos buscando. No sé bien qué era, pero era algo de un color intenso, que tenía que ser naranja o verde flúo. Cada tanto una hojita de pasto fluorescía (¿existe este verbo?), y pensaba que lo había encontrado pero no era. También había unas tiritas naranjas tiradas, pero tampoco era lo que buscábamos, tan sólo eran pedazos de una pulsera de goma rota.

El paisaje parecía un clásico montañil bolsonero. De repente alzo la vista del suelo, y hacia el otro lado, a mis espaldas, veo un imponente horizonte de picos nevados, y un valle verde al fondo. A un metro mío comenzaba una especie de charco fangoso, que se iba convirtiendo en laguna, luego en lago, y finalmente en río a medida que miraba mejor. Lo primero que pensé fue en mojarme los pies. Pero en seguida vi un "coro" de maestras paradas del otro lado del charco observa…

La batalla del calentamiento

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"Miranda se puso contenta cuando oyó el revuelo. La batalla funcionaba, los chicos estaban ahí, a un pasito, enseguida los sacarían de esa lata helada. Se sentía tan feliz que ni siquiera advirtió que ya cantaba sola, seguía entonando y moviéndose como saltimbanqui porque estaba chocha pero además por necesidad, los chicos necesitaban más calor que nunca, no era un buen momento para detenerse, todo lo contrario
(...)
... Marco estaba tranquilo, se restregó los ojos como si despertase de una siesta y preguntó si había salido el sol. Lucio se hechó a reír, claro m´hijo, le respondió, aunque sea de noche el sol sale igual si no libra la batalla del calentamiento"

El mejor final que pudo haber tenido este libro hermoso lleno de sutilezas.

Les advierto que les voy a cagar el final. Pero no importa, continúo:

En esta parte, Miranda canta esa canción infantil para entrar en calor. Sólo que lo está haciendo para derretir un alud de nieve que tiene atrapado a un micro escolar lleno de niñ…

Quiero decir que he cambiado

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Pero no tanto.

He cambiado en que ya no paso mis domingos viendo películas hermosas acurrucada en el sillón tapada con frazadas y ronroneada por mi gata. Películas hermosamente tristes, conmovedoras hasta las lágrimas, después de la cual me encerraba en mi pieza y abrazaba la almohada llorando por quién sabe qué; alguna herida antigua saliendo a la luz, curándose, purificándose.

Extraño esos momentos de autocompasión en los que no pensaba en nada más que nada, dedicada a mirar el techo, o la pared de al lado de mi cama. El roce de mis sábanas preferidas en mi piel, y pensar en aquel hombre que no está, que no existe, pero que quién sabe algún día aparecerá y me amará.

Las mañanas ya no son tan largas como me gustaría. Y no porque me levante tarde sino todo lo contrario. Dormir hasta las diez y desayunar hasta las doce es lo más parecido a una mañana feliz que puedo imaginar. Despertar sin despertador, quizás dormir un poco más, y recién entonces prepararme un desayuno, y no emitir palabr…

Un poco de rock

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Sigo con las fotos que encontré por ahí. Seguro tienen copyright, porque creo que son de un fotógrafo profesional. Así que shhh!!!


Por lo pronto estas de Calamardo.

















Y ahí de entre casa.

Y esta que está desprolija, pero me encanta la mirada. Tiene una sinceridad enorme. ¿No les parece?

Cosos que encontré urgando en los archivos impunemente violados por la curiosidad, y que quise compartir con ustedes

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Bizarreadas






























Belleza



&

Felicidad


Mardell

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Esta es la foto de un orugo-inspector festejando el recibimiento de Sr Profesor en Historia.

Podemos ver que tiene una remera verde (muy linda por cierto) regalo de Chenille, que dice "Woody Alien", tal como ella lo llama.




Con ustedes, mi amor verde y yo.