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Mujer

Soy como un campo de maíz que domina el suelo. Avanzo firme, abarcando el horizonte. Las pisadas dejan huellas que duran temporadas. Pero también soy el león dorado que acecha a sus presas detrás de mis propias hojas. Si llueve, las pisadas se hunden en mi pecho, soy frágil. Plácida dejo que los mosquitos beban, y los sapos también. Soy las nubes que descansan sobre las puntas de todas mis hojas. El silencio que duerme al paisaje. Por eso te abrazo. Por eso tu siesta en mi suelo me hace caricias.
¿Qué pasa hoy que quema? Queman las ganas de abrazar, pierde el sentido la soledad. Será la luna, esa que despierta los rincones dormidos al sol... Tu luz, azul, hierve en mis venas, encandila lo que no veo. Y miles de manitos golpean por salir, como burbujas atravesando una masa de agua tibia. Me llena de libertad y pena a la vez. Tus dos caras, falsa moneda. Una puro amor, potencia, libertad y confianza. La otra, ay! quema. Queman las ganas de abrazar. El tema es toda esa realidad, que en realidad es esfera. Ni un lado, ni el otro. Todo un mundo.

El soportable peso del ser

Hoy no es otra cosa que el día despues. ¿Después de qué? El hito. Lo que tanto imaginamos. Lo que tanto temimos. Lo que tanta energía pusimos. El clímax. Meses, meses pensando, sitiendo, analizando. "¿Qué pasaría si...?" Bueno pues, parece que después de tanta vuelta, no era para tanto. Qué pasaría si vuelvo a ver a P., tocarlo, abrazarlo, besarlo... Aparentemente nada. Y creo que eso es lo más terrible jajaja. Tanto nervio y especulación para nada. Es un día más. Él es el mismo, yo soy la misma. Y está todo bien. Punto. Pero punto. Punto de que nada más. Ni siquiera me de intriga qué viene después del punto. Seguramente con los días empiece a tejer y destejer nuevas teorías, nuevas historias, proyecciones, y deseos. Pero mientras la vida misma hacia adelante. Y ya.

Defensa de la alegría

Defender la alegría como una trinchera defenderla del escándalo y la rutina de la miseria y los miserables de las ausencias transitorias y las definitivas defender la alegría como un principio defenderla del pasmo y las pesadillas de los neutrales y los neutrones de las dulces infamias y los graves diagnósitcos defender la alegría como una bandera defenderla del rayo y la melancolía de los ingenuos y de los canallas de la retórica y los patos cardiacos de las endemias y las academias defender la alegría como un destino defenderla del fuego y de los bomberos de los suicidas y los homicidas de las vacaciones y del agobio de la obligación de estar alegres defender la alegría como una certeza defenderla del óxido y la roña de la famosa pátina del tiempo del relente y del oportunismo de los proxenetas de la risa defender la alegría como un derecho defenderla de dios y del invierno de las mayúsculas y de la muerte de los apellidos y las lástimas del azar y también de la alegría Mario Benedet...

IMAGINA

De tormentas de arena y golpes bajos.

Investigando casi de casualidad, descubrí que la próxima película de Iñárritu (21 gramos, Babel) está basada en un texto de "Kafka en la Orilla", del magnífico e idolatrado por mí y tantos otros, Haruki Murakami. "A veces el destino se parece a una pequeña tempestad de arena que cambia de dirección sin cesar. Tú cambias de rumbo intentando evitarla. Y entonces la tormenta también cambia de dirección, siguiéndote a ti. Tú vuelves a cambiar de rumbo. Y la tormenta vuelve a cambiar de dirección, como antes. Y esto se repite una y otra vez. Como una danza macabra con la Muerte antes del amanecer. Y la razón es que la tormenta no es algo que venga de lejos y que no guarde relación contigo. Esta tormenta, en definitiva, eres tú. Es algo que se encuentra en tu interior. Lo único que puedes hacer es resignarte, meterte en ella de cabeza, taparte con fuerza los ojos y las orejas para que no se te llenen de arena e ir atravesándola paso a paso. Y en su interior no hay sol, ni luna...
La alegría es mi templo